Las memorias del hombre. Segunda parte

Memoria semántica

El término memoria semántica se refiere a la memoria de significados, vocabularios, entendimientos y otros conocimientos conceptuales que no están relacionados con nuestra experiencia, es decir, no implican la memoria de hechos concretos. Se considera que la recopilación consciente de información sobre hechos y conocimientos generales sobre el mundo es independiente del contexto y la relevancia personal.

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La vocalización y la audición de sonidos permiten construir un sistema de memoria auditiva y con ello un sistema de memoria semántica que permite una forma de comunicación y transmisión de información eficiente. El bucle articulatorio o bucle fonológico, por su parte, es responsable del almacenamiento pasivo y del mantenimiento activo de la información verbal hablada y es responsable de la transformación automática del lenguaje presentado de forma simbólica-visual a su forma fonológica.

La memoria semántica constituye un verdadero diccionario mental del conocimiento sobre los significados de las palabras y las relaciones entre estos significados.

Memoria lingüística

La lengua materna permite la inserción del bebé en el sistema de convenciones simbólicas y reglas morales existentes en su familia y grupo social.

La memoria, se diría, está hecha de lenguaje. Cada uno de los acontecimientos que forman parte de la vida de las personas existen dentro del lenguaje, adquieren un significado en él, se almacenan como palabras o imágenes con significado, y allí mismo, se recrean.

La diversidad de lenguas nos permite trazar la historia de la humanidad situándola en sus diferentes contextos espaciales, ecológicos y geográficos. Hoy en día hay unos 6.700 idiomas y se estima que antes de la expansión colonial europea comenzó en el siglo XV el número de lenguas en el mundo llegó a 12.000. Su dramática reducción erosiona las bases de la creatividad y el conocimiento humano. El 90% de las lenguas del mundo pueden extinguirse durante el siglo XXI (Krauss, 1992).

Los modelos explicativos de las relaciones entre el lenguaje, la memoria y la comprensión son diversos, desde perspectivas individualistas como el conductismo de Skinner, el cognitivismo en Piaget o en Vygotski, el desarrollo del lenguaje , o el desarrollo de funciones comunicativas, a visiones más integradoras.

Memoria cultural

La memoria cultural consiste en la retención de hábitos, costumbres, mitos, ritos, celebraciones por grupos sociales. Esta forma de memoria sería posterior a la memoria genética en la evolución de la especie humana, apareciendo sólo después del desarrollo del lenguaje, y por lo tanto de la posibilidad de la transmisión de las experiencias.

Dicha experiencia debe ser objetivada e institucionalizada, para que los recuerdos puedan ser almacenados, transferidos y reincorporados a lo largo de generaciones.

La memoria cultural está formada por la herencia simbólica encarnada en textos, monumentos, objetos, escrituras (sagradas y no sagradas) y otros medios que sirven como desencadenantes  mnemotécnicos para iniciar significados asociados a lo sucedido. También trae el tiempo de los orígenes míticos, cristaliza las experiencias colectivas del pasado y puede durar milenios.

La memoria lingüística y la memoria cultural juegan un papel importante en la construcción de identidades, así como en la formación de nuevos estados-nación (Meckien, 2013).

La memoria es la capacidad que nos permite formar una conciencia de la personalidad (identidad), tanto personal como colectivamente (Assmann, J., 2008). Según él, la memoria cultural es “la facultad que nos permite construir una imagen narrativa del pasado y, a través de este proceso, desarrollar una imagen y una identidad para nosotros mismos”.

Por lo tanto, la memoria cultural preserva el patrimonio institucional simbólico que los individuos utilizan para construir sus propias identidades y afirmarse como parte de un grupo. Al trabajar como una fuerza unificadora colectiva, la memoria cultural es considerada un peligro por los regímenes totalitarios.

Memoria nacional

Los nuevos estados-nación que surgieron después de 1945 (post-colonial) y 1989 (post-soviéticos) no fueron construidos alrededor del triunfo, como en Francia, por ejemplo, sino sobre el trauma generado por los acontecimientos pasados. Así, cuando las viejas colonias se elevan al estatus de naciones libres y definen su propia identidad, surge una memoria marcada por una historia de violencia, esclavitud y genocidio.

Memoria biocultural

La memoria biocultural nace de la identificación de la relación entre los seres humanos y la naturaleza, la capacidad del hombre para reconocer y aprovechar los elementos y procesos del mundo natural, un universo caracterizado por la diversidad. La memoria individual y colectiva así adquirida por el paso del hombre por el planeta (200.000 años) es lo que le ha permitido y le permite permanecer, colonizar y expandir su presencia en la tierra, alcanzar un tamaño colosal (7.442 millones de personas en 2016), An La tensión excepcional (tamaño del cerebro – entre 1.300 y 1.400 gramos – y la conciencia) y su poder de transformación del hábitat planetario (conocimiento y tecnologías).

Diversidad

La diversidad se manifiesta desde el punto de vista biológico y desde el cultural. De ambos derivan la diversidad genética (especies y genomas), lingüística, cognitiva, agrícola y paisajística (paisajes y hábitats).

Memoria patrimonial

El patrimonio (o patrimonio cultural) se relaciona con la memoria del hombre en tanto que fomenta o mantiene recuerdos colectivos de carácter social, públicos y/o culturales.

Los elementos que forman parte de la memoria patrimonial son: monumentos, archivos, bibliotecas, museos, casas-museo y colecciones, documentos de archivo y filmotecas, sitios y jardines históricos, zonas y yacimientos paleontológicos y arqueológicos y de interés etnográfico, mausoleos, memoriales, patrimonio industrial y un conjunto numeroso de inmateriales (actividades tradicionales, festivas y de carácter etnográfico relacionados con la lengua, literatura, música y danza, juegos y deportes, tradiciones culinarias, rituales y mitologías, conocimientos y usos relacionados con el universo, conocimientos técnicos relacionados con la artesanía, etc.).

Estos elementos contribuyen a mantener de alguna forma la memoria viva, es decir, la relacionada con los recuerdos “cotidianos” de la experiencia vivida. Una (la memoria “caducada”) y otra memoria (la “viva”) dependen de la lejanía en el tiempo que el patrimonio representa. Si se trata de un pasado reciente, la tradición oral (a menudo autobiográfica) y la narrativa de la herencia patrimonial (su memoria lingüística) compiten o se complementan en la lucha entre las diferentes capas de la memoria. Conforme el tiempo amplía la distancia del presente, la memoria viva se diluye y queda subsumida en el discurso autoritario de la memoria cultural construido por las narrativas patrimoniales dominantes socialmente construidas y que dependen a su vez de las circunstancias políticas, culturales y económicas particulares de cada época que constituyen nuevas formas de “recordar” el pasado.

Memoria paisajística

Los paisajes diseñados en forma de jardines ornamentales, complejos religiosos y terrenos de caza fueron creados en la prehistoria y la época medieval en varios lugares, como el suroeste de Asia, la India y Europa. Lo que ahora se entiende por paisajes culturales, expresando deliberadamente una relación entre la naturaleza y los seres humanos, fueron creados en China en el primer milenio de nuestra era.

El concepto fue aceptado en los círculos de conservación en la década de los noventa (Jacques, 1995), entre otras cosas por su promulgación en todo el mundo por el Centro del Patrimonio Mundial. (Vean el Programa Memoria del Mundo de la UNESCO)

Un paisaje cultural aborigen es un lugar valorado por un grupo aborigen (o grupos) debido a su relación larga y compleja con esa tierra. Expresa su unidad con el entorno natural y espiritual. Encarna su conocimiento tradicional de lugares de espíritus, usos de la tierra y ecología.

 

El próximo post aparecerá en Septiembre. Nos tomamos un mes de descanso. Tanto si coincidís con nosotros o no, ¡felices vacaciones!

 

Si queréis saber más…

(Ved también la bibliografía al final de la  Primera parte de las memorias del hombre)

 

Wilson EO. Sociobiology: The new synthesis. Harvard University Press; 1975.

http://www.hup.harvard.edu/catalog.php?isbn=9780674002357

Meckien, R. (2013) Cultural memory: the link between past, present and future. Institute of Advanced Studies of the University of São Paulo. 3 de Junio de 2013.

http://www.iea.usp.br/en/news/cultural-memory-the-link-between-past-present-and-future

Assmann, J. (2008) Communicative and Cultural Memory. Originalveröffentlichung in: Astrid Erll, Ansgar Nünning (Hg.), Cultural Memory Studies. An International and Interdisciplinary Handbook, Berlin, New York 2008.

http://archiv.ub.uni-heidelberg.de/propylaeumdok/1774/1/Assmann_Communicative_and_cultural_memory_2008.pdf

Toledo, V.M. y Barrera-Bassols, N. (2009) La memòria biocultural. La importància ecològica de las sabidurías tradicionales. Icaria Editorial

https://www.casadellibro.com/libro-la-memoria-biocultural-la-importancia-ecologica-de-las-sabiduria-s-tradicionales/9788498880014/1239840?utm_source=google&utm_medium=GoogleBooks&utm_campaign=2922&utm_content=GoogleProducts2

Antrop, M. (2005) A brief history of landscape research.

https://www.natur.cuni.cz/geografie/socialni-geografie-a-regionalni-rozvoj/studium/doktorske-studium/kolokvium/kolokvium-2013-2014-materialy/2013-antrop-2013.pdf

Stainforth, E. (2016) From museum to memory institution: the polítics of European culture online. Museum & Society, 14 (2). July 2016.

https://www2.le.ac.uk/departments/museumstudies/museumsociety/documents/volumes/stainforth-1

McDowell, S. (2011) Heritage, Memory and Identity. The Ashgate Research to heritage and Identity. SAGE Publications Ltd.

http://sk.sagepub.com/books/heritage-memory-and-identity

http://www.campusincamps.ps/wp-content/uploads/2015/11/McDowell-Heritage-08.pdf

Krauss, M. (1992). The world’s languages in crisis. Languages 68 (1), 4-10.

http://sustainableunh.unh.edu/sites/sustainableunh.unh.edu/files/images/Krauss%281992%29.pdf

Jacques, D. (1995) The Rise of Cultural Landscapes. International Journal of Heritage Studies 2: 91–101.

http://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/13527259508722136

Palencia, M.L. (2006) El lío de la memoria, el lenguajey la comprensión. Cuadernos de Lingüística Hispánica 2006,(8).

http://www.redalyc.org/html/3222/322240663019/