Altruismo. Primera parte

El altruismo puede definirse como una conducta que aumenta las probabilidades de supervivencia de otros a costa de la reducción de las propias, o como mínimo, sin buscar beneficios por ello (sin expectativas de compensación futura). Representa un sacrificio personal y se inicia como una forma de interés y preocupación por el bienestar de los demás. La actitud es la opuesta al egoísmo y la base en que se fundamenta el altruismo está en la capacidad de empatía ante las necesidades ajenas.

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Como veremos más adelante, el altruismo también puede visualizarse como una forma de egoísmo, pues de alguna manera el comportamiento altruista aporta cosas positivas a quien lo practica: ganar la estima de otros, ganar la salvación, mejorar la concepción positiva de uno mismo (el self), mejorar la sociedad en que uno vive, o incluso esperar la reciprocidad del otro. Según algunos no existe el altruismo “puro”.

La abnegación es una forma de altruismo. Es un tipo de virtud moral que consiste en el sacrificio de los propios intereses, deseos e incluso de la misma vida en favor de otros o de todos. Es una virtud tradicional en muchas culturas y un aspecto central de varias tradiciones religiosas y cosmovisiones seculares, algunas de las cuales afirma que los individuos están moralmente obligados a beneficiar a los demás.

El altruismo es un concepto multidisciplinar que implica a la filosofía, la ética, la sociología, la psicología, la neurobiología, la antropología, las religiones, y también la genética, la etología y la biología evolutiva, e incluso la economía (vean el concepto de economía altruista).

Primeras consideraciones del pensamiento sobre el altruismo

El altruismo, la benevolencia general (amar al prójimo como a uno mismo) o el amor fraternal extensible a toda la humanidad no era un ideal moral griego. A lo máximo que llega la doctrina socrática es a que uno nunca debe dañar a sus enemigos. Platón consideraba que los políticos y gobernantes debían de ser altruistas, puesto que racionalmente buscan el bienestar de los ciudadanos que dependen de ellos. Lo contrario es la tiranía, que deslegitima el poder conseguido.

David Hume llamó al altruismo benevolencia particular en contraposición a la benevolencia general, es decir, preocupación por los demás, pero para otros que tienen alguna conexión especial con uno mismo.

El filósofo francés Auguste Comte acuñó la palabra “altruisme” en 1851. Muchos consideran su sistema ético algo extremo, en el que los únicos actos moralmente correctos son aquellos que intentan promover la felicidad de otros.

John Stuart Mill, defendía que el ser humano no es naturalmente altruista, sino que necesita ser educado para llegar a serlo.

Friedrich Nietzsche afirmaba que buscar el beneficio propio no es malo en sí mismo, siempre que no perjudique a los demás y reivindica por tanto lo que llamaba el “egoísmo ético”. Nietzsche argumentaba que solamente los débiles necesitan refugiarse en el altruismo para limitar las acciones de los poderosos, que ejercen su derecho a la vida.

El altruismo en Sociología

Los sociólogos enfatizan las fuerzas sociales externas al individuo como inductoras del comportamiento altruista. Dentro de estas fuerzas incluyen las normas, los sistemas de reputación y las redes sociales a las que atribuyen efectos poderosos y generalizados sobre la cooperación y el comportamiento prosocial. Sin embargo, según Simpson y Willer (2015), su presencia también puede crear ambigüedad o incluso contradicción para los individuos con respecto a las razones (internas) de sus propios actos, pudiendo atenuar el significado causal de su altruismo y además, socavar la futura socialidad en contextos posteriores donde los mecanismos estén ausentes.

La psicología del altruismo

Cuanto mayor sea la capacidad de empatía de las personas, mayor será su potencial para ser altruistas. Aunque la empatía puede ser un determinante vital del altruismo, su influencia es indirecta. La empatía promueve el altruismo, cuando lo hace, principalmente porque la empatía promueve preocupaciones morales de tipo simpático (amable, comprensivo, compasivo…) o de otro tipo. Las influencias de la simpatía y la moralidad sobre el altruismo también son indirectas.

La tendencia al comportamiento altruista se deriva del cálculo de obtener beneficios de mejorar el bienestar de otro que no son compensados ​​por costes personales. Sin embargo, el altruismo no ocurrirá en ausencia de motivación suficiente, medios y oportunidades.

El individualismo virulento y el materialismo a menudo dejan poco espacio para preocupaciones altruistas. Cuando las sociedades promueven la expresión y el desarrollo individuales como un derecho y una meta, muy cercano a una obligación, no debería sorprender a nadie si en tales sociedades se piensa que el altruismo amenaza su autonomía y bienestar.

Independientemente del medio cultural, los altruistas sólo serán útiles en la medida en que se sientan capaces, con lo cual el altruismo debe venir acompañado de valentía, convicción y resistencia que requiere de la fe o la determinación en la capacidad de evaluar e influir en el bienestar de los demás.

Tres paradigmas

Se pueden definir tres modelos básicos de motivación humana que pueden extraerse de la literatura de ciencias sociales sobre la toma de decisiones. Cada uno de ellos tiene sus seguidores en cada disciplina, por lo que en vez de darles etiquetas disciplinarias (es decir, económicas, sociológicas, antropológicas), podríamos llamarlas egoísta, social y moral.

El individuo racional egoísta, “homo economicus“, ha sido una característica de la ciencia social desde John Locke. Los teóricos económicos modernos asumen que las personas maximizan su utilidad individual, incluso cuando pueden parecer altruistas.

La teoría social comienza con la idea de que los seres humanos son entrenados para identificarse con un grupo y están motivados por los intereses de la colectividad: hogar, clan, clase, estado-nación. Entender la acción significa estudiar las normas y la solidaridad y continuidad del grupo en lugar del interés individual. El motivo no es más que la ilusión de voluntad propia permitida por la sociedad, y pierde su importancia teórica.

El estudio de la motivación moral −en el sentido de acción moldeada por sistemas y valores de creencias culturalmente específicos− fue una vez la preocupación de la mayoría de las humanidades. La teoría moral asume que las personas maximizan los conceptos culturalmente definidos de valor que están incrustados en los sistemas comunes de clasificación e interpretación. Los sistemas simbólicos y las categorías cognitivas de lo bueno y lo malo definen el ámbito de la elección posible y la forma.

Cada paradigma puede demostrarse que opera en casos o instancias particulares, pero como teorías de comportamiento son aplicables sólo de manera impredecible. La teoría económica del individuo egoísta, que maximiza su utilidad, explica algunos comportamientos, pero no todos. La teoría sociológica del comportamiento normativo, de la conformidad, explica algo de lo que queda. Un enfoque antropológico que mira la cognición, la semántica y los sistemas culturales de significado también tiene sentido para explicar algunos comportamientos, pero de nuevo, no todos.

Altruismo y selección natural

La selección natural dentro de una población puede conducir a relaciones de cooperación entre individuos estrechamente relacionados, porque los beneficios de la cooperación irían principalmente a individuos con la misma base genética, en lugar de a los de la composición genética alternativa. En pocas palabras, un individuo que maximice sus amistades y minimice sus antagonismos tendrá una ventaja evolutiva, y la selección debe favorecer a aquellos personajes que promueven la optimización de las relaciones personales. Me imagino que este factor evolutivo ha aumentado la capacidad del hombre para el altruismo y la compasión y ha templado su herencia éticamente menos aceptable de la agresividad sexual y predatoria (Williams, 1996).

En la “Descendencia del Hombre” (“Descent of Man”) Charles Darwin movilizaría el modelo de los insectos sociales precisamente para construir una teoría de la conducta moral humana que contenía un núcleo de altruismo puro, es decir, actos que beneficiaban a otros a costa de sí mismos, algo que no podía ocurrir bajo selección individual (Richards, 1987).

El altruismo efectivo

El altruismo eficaz o altruismo efectivo es una filosofía y un movimiento social “moderno” que aplica evidencia y razón combinadas con empatía para elaborar las formas más efectivas de mejorar el mundo. Se trata de considerar cuidadosamente lo que valoramos, las causas y las acciones, y luego actuar de forma que produzca el mayor impacto positivo posible.

Con un presupuesto limitado no se puede alcanzar para todo lo que se necesita, por lo tanto, deberá restringirse el acceso solamente a los elementos esenciales. El problema es lo que los economistas llamamos costes de oportunidad: los fondos usados para adquirir un bien impiden usarlos para usos alternativos, por lo tanto, el coste de oportunidad equivale al valor de la mejor opción no realizada.

Para que la caridad sea eficiente, se debe tratar de distribuir los recursos disponibles para ayudar a la gente tanto como sea posible y, por lo tanto, la elección de la ayuda debe realizarse de forma cuidadosa para maximizar el beneficio de los receptores (Siskind, 2013).

Personas incautas, inteligentes, estúpidas y malvadas

Cipolla (ver bibliografía al final) establece una clasificación de las personas en 4 categorías en función de si sus acciones benefician o perjudican a ellas mismas y/o a otras personas:

  • Incautas: su acción les reporta una pérdida, pero beneficia a otras personas
  • Inteligentes: su acción beneficia a ellas y a otras personas
  • Estúpidas: su acción reporta pérdidas para ellas y para otras personas
  • Malvadas: su acción les reporta un beneficio, pero perjudica a otras personas

 

Continuará…

 

Si queréis saber más…

 

Simpson, B. y Willer, R. (2015) Beyond Altruism: Sociological foundations of cooperation and prosocial behavior. Annu. Rev. Sociol. 2015. 41:43–63

Navarro, P. (2002) La socialidad humana como anomalía evolutiva. Papers, Revista de Sociología. Vol. 68 (2002), 65-80.

http://papers.uab.cat/article/view/v68-navarro/pdf-es

Kurzban, R. et al. (2015) The evolution of altruism in Humans. Annu. Rev. Psychol. 2015. 66:575-99.

Wilk, R. (1993) Altruism and self-interest: Towards an anthropological theory of decision making. Research in Economic Anthropology, Vol. 14, pages 191-212.

Cipolla, C.M. Allegro ma non tropo: Las leyes fundamentales de la estupidez humana. Editorial Crítica.

http://www.casadellibro.com/libro-allegro-ma-non-tropo-las-leyes-fundamentales-de-la-estupidez-humana-edicion-25-aniversario/9788498925814/2113071

http://www.economia.unam.mx/profesores/eloria/PDFs/Cursos/6-estupidez%20humana.pdf

Grant, A. (2014) Dar y recibir. Ediciones Gestión 2000.

http://www.casadellibro.com/libro-dar-y-recibir/9788498753448/2375013

https://plato.stanford.edu/entries/altruism/

Formica, P. (2017) Open Innovation and Altruism. The fortunate combination that stimulates growth with inclusive prosperity. April 24, 2017. Global Peter Drucker Forum Blog.

https://www.druckerforum.org/blog/?p=1460

Siskind, S. (2013) Efficient charity: do unto others. September, 3, 2013. Effective Altruism Forum.

http://ea-mit.org/material/

http://effective-altruism.com/ea/5e/efficient_charity_do_unto_others/

Babula, M. (2013) Motivation. Altruism, Personality and Social Psychology: The Coming Age of Altruism. Palgave Macmillan, 2013.

https://www.amazon.com/Motivation-Altruism-Personality-Social-Psychology/dp/113703128X/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1382130434&sr=8-1&keywords=michael+babula

Batson, C.D. (2014) The altruism question: Toward a Social-psychological answer. Psychology Press. New York.

Post, S.G. (2005). Altruism, happiness, and health: It’s good to be good. International Journal of Behavioral Medicine, 12, 66–77.

Dalai Lama (2004) Dzogchen. El camino de la gran perfección. Kairos. Barcelona, Pág. 234.

Richards, R.J. (2008) Darwin’s Theory of Natural Selection and Its Moral Purpose. In Cambridge Companion to the Origin of Species. eds. R. Richards and M. Ruse.

http://home.uchicago.edu/~rjr6/articles/Richards–natural%20selection.pdf

Klavans, Richard; W. Boyack, Kevin (2017): A map of altruistic missions for 125,000 NPOs in the United States. figshare.

https://doi.org/10.1371/journal.pone.0169383.g002 Retrieved: 06:33, Aug 01, 2017 (GMT)