La necesidad y el deseo. Segunda parte

La teoría de las necesidades humanas de Doyal y Gough

Los autores definen daño grave como “estar fundamentalmente incapacitado para perseguir lo que uno considera lo bueno”. Las necesidades humanas básicas, por tanto, estipulan lo que las personas deben lograr si han de evitar el daño grave y sostenido en estos términos.

deseo2ESP

El argumento desemboca en las necesidades básicas de la siguiente manera: “La supervivencia física y la autonomía personal son las precondiciones de cualquier acción individual en toda cultura, por lo que constituyen las necesidades humanas más básicas: aquellas que deben satisfacerse en algún grado antes de que los actores puedan en realidad participar en su forma de vida buscando alcanzar otras metas valiosas”.

Más adelante Doyal y Gough aclaran que la sobrevivencia no es suficiente y que la que constituye una necesidad humana básica es la salud física.

El nivel de autonomía, entendida corno la capacidad de iniciar una acción, la capacidad de formular propósitos y estrategias e intentar ponerlas en acción, está determinado por tres variables según los autores mencionados:

  • El nivel de entendimiento de nosotros mismos, de nuestra cultura y de lo que se espera de nosotros
  • La capacidad psicológica de formular opciones para uno mismo (salud mental)
  • Las oportunidades objetivas de actuar en consecuencia y la libertad implícita en ello

Esto último lleva a los autores a introducir el concepto de autonomía crítica. Donde está presente la oportunidad de participar en la aceptación o el cambio de las reglas de una cultura, será posible para los actores aumentar de manera significativa su autonomía, alcanzando la autonomía crítica.

La autonomía critica es pues la capacidad de las personas de tomar sus propias decisiones, pero tomando en cuenta y analizando cada una de las posibilidades y alternativas, buscando los pros y los contras de la decisión que se vaya a tomar.

Los autores bautizan las características universales de los satisfactores como necesidades intermedias. La lista de necesidades intermedias que presentan es la siguiente:

  • comida nutritiva y agua limpia
  • vivienda protectora
  • medio de trabajo no dañino
  • medio ambiente no perjudicial
  • adecuada atención de la salud
  • seguridad en la niñez
  • relaciones primarias significativas
  • seguridad física
  • seguridad económica
  • educación apropiada
  • parto seguro y cuidados neonatales

Los autores explican que el único criterio de inclusión en la lista es si contribuyen de manera universal a la salud física y a la autonomía.

La noción de capacidad

La idea de capacidad en lugar de utilidad fue propuesta por Amartya Sen para evaluar el bienestar: “La capacidad de una persona se refiere a las distintas combinaciones de alternativas de funcionamientos que puede alcanzar. Así pues, la capacidad es un tipo de libertad”. Sen concibe las capacidades como libertades y oportunidades sustantivas, y sostiene que su determinación y especificación debe hacerse mediante la discusión pública.

Por su parte, Martha Nussbaum ha propuesto una noción de capacidades como dimensiones importantes y específicas de la vida humana:

  1. Vida: Digna y de duración normal
  2. Salud corporal: Reproductiva y alimentaria y alojamiento adecuado
  3. Integridad corporal: Libertad de movimiento y seguridad
  4. Sentidos, imaginación y pensamiento: Información, educación, expresión
  5. Emociones: Desarrollo adecuado
  6. Razón práctica: Planificar la propia vida. Libertad de conciencia y religión.
  7. Afiliación: Vida con otros e interacción social. Protección contra la discriminación
  8. Otras especies: Consideración de animales, plantas y medio natural
  9. Juego: Poder reír, jugar y disfrutar
  10. Control sobre el medio: Participación política y derechos de propiedad

Las necesidades sociales

Las necesidades sociales básicas están relacionadas con la integridad de la persona (Bunge, 1999), para diferenciarlas de las necesidades secundarias, que se basan en preferencias o deseos y que no tienen ese carácter universal. Así lo entendió Keynes (1981) en su diferenciación entre necesidades absolutas, presentes en toda situación e individuo, y las necesidades relativas cuya satisfacción es imposible, ya que a nivel de vida más alto, más  elevadas serán.

Las cuatro categorías de necesidades sociales, que constituyen ese modelo de referencia para el diagnóstico social, es decir, aquellas que deberían encontrarse en equilibrio, son:

  1. Integridad y supervivencia
  2. Inclusión/integración social
  3. Autonomía personal y social
  4. Identidad personal y social

 

1. Integridad y supervivencia

Con esta categoría nos referimos a los factores básicos elementales para la reproducción de la vida y la supervivencia en el mundo: alimentación y nutrición, abrigo y alojamiento, suficiencia económica para el mantenimiento básico, salubridad, salud física y psíquica y acceso a los servicios sanitarios, o a las situaciones de falta de libertad, violencia o maltrato que ponen en peligro la supervivencia.

2. Inclusión/integración social

La inclusión o integración social se caracteriza por un trabajo estable y por una inscripción relacional sólida, familiar y de vecindad. Por oposición, la falta de inclusión social llevaría a la exclusión social, a la imposibilidad de procurarse un lugar estable en las formas dominantes de organización del trabajo y en los modos conocidos de pertenencia comunitaria.

3. Autonomía personal y social

La autonomía es el conjunto de aptitudes cognitivas, anímicas y sociales, así como el acceso garantizado a los medios para adquirir esas aptitudes que permiten tomar decisiones dentro de su cultura (Doyal y Gough, 1994).

Diferenciaremos tres subcategorías dentro de la autonomía:

  • Autonomía física, psíquica o intelectual
  • Autonomía personal
  • Autonomía social

La concepción de la autonomía física y psíquica o intelectual entiende la autonomía como la capacidad de una persona para valerse por sí misma y realizar las actividades diarias de la vida.

La autonomía personal hace referencia a tres dimensiones (Covey, 2000):

  • La autonomía cognitiva referida a la capacidad de regirse por criterios propios, sopesando la presión ejercida por las opiniones externas, orientada por una conciencia realista de las capacidades y recursos personales
  • La autonomía emocional entendida como habilidad para manejar los sentimientos y emociones propios y ajenos, discriminarlos unos y otros y utilizar esta información para guiar pensamientos y acciones
  • La autonomía conductual como capacidad para tomar decisiones independientes y hacerse responsables de sus actuaciones.

La autonomía social es el conjunto de capacidades, competencias y habilidades sociales y de comunicación que posibilitan la interacción social: lenguaje, comunicación y control emocional, afectivo y conductual adecuados a los contextos, nivel cultural y formativo, administración de bienes, competencias y habilidades sociales para las relaciones interpersonales.

4. Identidad personal y social

La identidad es resultante de procesos sociales dinámicos y permanentes, como fenómeno social que surge en la dialéctica entre individuo y sociedad (Berger y Luckman, 1995).

  1. Identidad personal consiste en el conjunto de ideas que tenemos acerca de cómo somos y cómo nos ve el mundo; la percepción y toma de conciencia de sí mismo se cimienta sobre la percepción de los demás. La identidad personal es un proceso subjetivo con un marcado carácter emocional, cuyos resultantes fundamentales son el autoconocimiento, la confianza y seguridad en sí mismo y la autoestima personal.
  2. Podemos definir la identidad social (ved la Segunda Parte de Las memorias del hombre) como la conciencia que tenemos las personas de pertenecer a un grupo o categoría social, unido a la valoración de dicha pertenencia. La identidad social nos permite identificar la estructura que alienta la solidaridad y el altruismo, ya que se atribuye a la identidad social cierta capacidad de “despersonalización” al posibilitar que el individuo no actué únicamente en función de sus preferencias aisladas, sino como sujeto social y a favor del interés grupal (Turner y Killian, 1987).

Con respecto a los compontes que configuran, reconstruyen y condicionan los procesos de generación de la identidad, tanto personal como social podemos clasificarlos en tres grupos:

  • Identidad biológica: imagen corporal, edad, sexualidad y reproducción
  • Identidad sociocultural: socialización, creencias, valores, prejuicios y mitos, género, religión, clase social, étnica, convivencia, familia, vecindad, amistad, laboral, patrones culturales
  • Identidad psico-afectiva: emociones, deseos, apego, afecto, convivencia, género, sexualidad, autoconocimiento, autoconcepto y autoestima personal.

 

Salud mental como necesidad básica (Ved Moya, J. et al., 2016)

  • Puesto de trabajo: Diversos estudios (Jahoda, 1982; Jahoda, Lazarsfeld y Zeisel, 1983) describen las funciones latentes asociadas a tener un puesto de trabajo: a) la estructuración del tiempo, b) la implicación regular en experiencias compartidas y contactos con la gente fuera del núcleo familiar, c) la vinculación del individuo a objetivos que rebasan el propio yo, d) el poder acceder a un estatus social y, e) el tener una actividad habitual y cotidiana. La toma en consideración de estas consecuencias latentes ayuda a entender por qué la situación de desempleo tiene unos efectos psicológicos destructivos, y por lo tanto, una considerable incidencia en la salud mental.
  • Consumo: Lipovetsky (2007, 2008) explica les necesidades derivadas de la concepción ideal de plenitud inculcada por la sociedad de hiperconsumo, ante la cual, la imposibilidad de consumir deteriora la salud del individuo que no puede acceder a las promesas del paraíso, el gozo de la vida, a corregir las imperfecciones del cuerpo, etc., todas ellas fruto de un diluvio de incitaciones de dicho modelo social.

El deseo del consumo

La sociedad de consumo hace del deseo inconsciente el mecanismo más eficaz para su perpetuación; dado que el deseo no puede ser satisfecho por definición, el sistema capitalista pone en circulación en el mercado objetos y discursos dirigidos a satisfacer un imposible, como forma de asegurar su mantenimiento y reproducción. En palabras de Guillaume: “producir demandas para reproducirse”. Se trata por tanto de una producción para el deseo.

Para Bauman (La vida de consumo) existen tres tipos ideales en la sociedad líquida: el consumismo, la puesta en marcha del consumismo en la sociedad de consumidores y el establecimiento de una cultura de consumo.

Bauman define el consumo como parte de la supervivencia biológica, como parte inherente de la vida humana, central en la vida social cuando su propósito pasa de ser una necesidad existencial o inmanente a una necesidad construida al querer o desear alguna cosa, por lo tanto, a la transformación de deseos en necesidades. Así, el consumismo pasa a ser una forma de integración, estratificación y formación del individuo, puesto que contribuye a su auto-identificación.

 

Si queréis saber más… (ved bibliografía adicional en la Primera Parte de La Necesidad y el deseo).

 

Doyal, L. y Gough, I. (1994) Teoría de las necesidades humanas. ICARIA/FUHEM, Barcelona.

https://www.amazon.es/Teor%C3%ADa-necesidades-humanas-Econom%C3%ADa-cr%C3%ADtica/dp/8474262186/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1505991544&sr=8-1&keywords=teoria+de+las+necesidades+humanas

https://www.amazon.es/Theory-Human-Need-Len-Doyal/dp/0333383257

Sen, A.K. (2000) Desarrollo y libertad. Editorial Planeta.

Nussbaum, M. (2012) Crear capacidades: propuesta para el desarrollo humano.  Barcelona. Paidós.

https://www.amazon.es/Crear-capacidades-Propuesta-desarrollo-Sociedad/dp/8449309883/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1505991994&sr=8-1&keywords=Crear+capacidades%3A+propuesta+para+el+desarrollo+humano

Bunge, M. (1999). Las ciencias sociales en discusión. Una perspectiva filosófica. Buenos Aires. Sudamericana.

https://www.casadellibro.com/ebook-las-ciencias-sociales-en-discusion-ebook/9789500739665/2049685

Keynes, J. M. (1981). Las posibilidades económicas de nuestros nietos. Papeles de economía española, 6.

https://www.amazon.es/Posibilidades-Econ%C3%B3micas-Nuestros-Nietos-PENSAMIENTO/dp/8430617442/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1506007644&sr=8-1&keywords=Las+posibilidades+econ%C3%B3micas+de+nuestros+nietos

Covey, S. R. (2000) Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Barcelona. Paidós.

https://www.amazon.es/h%C3%A1bitos-altamente-efectiva-Empresa-Talento/dp/8449324947

Berger, P. L. y Luckman, T. (1995). La construcción social de la realidad. Buenos Aires. Amorrortu.

https://www.casadellibro.com/libro-la-construccion-social-de-la-realidad/9789505180097/354429

Turner, R. H. y Killian, L. M. (1987). Collective behaviour. Englewood Cliffs, N. J.: Prentice-Hall.

Jahoda, M. (1982) Employment and unemployment.  Cambridge: Cambridge University Press.

Jahoda, M, Lazarsfeld, PF, y Zeisel, H. (1972) Mariental. The sociography of an unemployed community. London: Tavistock.

Lipovetsky, G. (2007) La felicidad paradójica. Barcelona. Anagrama.

Lipovetsky, G. (2008) La sociedad de la decepción. Barcelona. Anagrama.

Guillaume, M. (1975) Le capital et son doublé. París: PUF.

Bauman, Z. (2007) La vida de consumo. Fondo de Cultura Económica.

https://www.casadellibro.com/libro-vida-de-consumo/9788437506111/1157389#

Moya, J. et al (2016) El Impacto de la Crisis Económica en la Salud Mental de la Población*.

*Tuve el placer de colaborar con el Dr. Moya y otros co-autores en este artículo.

http://www.osamcat.cat/cat/Publicacions/Impacte/Impacte_de_la_crisi_economica_en_la_salut_mental_de_la_poblacio.pdf

 

Otras páginas web de interés en el tema:

http://revistas.ucm.es/index.php/CUTS/article/view/39550

http://www.elsigma.com/columnas/el-deseo-en-la-sociedad-de-consumidores/12680

http://www.simbolics.cat/cas/deseo-necesidad-la-sociedad-la-abundancia/