El juego

Un juego se define como la actividad que realiza uno o más jugadores, empleando su imaginación o herramientas (espacios, objetos) para crear una situación con un número determinado de reglas (tiempos, turnos,…) y un determinado grado de incertidumbre sobre el resultado final, con el fin de proporcionar entretenimiento o diversión. Es una herramienta educativa que estimula habilidades prácticas y psicológicas. El juego es instintivo y no sólo para los seres humanos. Todos los mamíferos jóvenes juegan, lo cual indica lo importante que es para el desarrollo.

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Es una manifestación que tiene finalidad en sí misma, gratuita, desinteresada e intrascendente. El juego se desarrolla en un mundo aparte, ficticio, alejado de la vida cotidiana, un continuo mensaje simbólico.

Jugar consiste en hacer algo por el placer de hacerlo, hacerlo libremente y sin esperar nada a cambio -más que el propio placer de jugar- sólo por el reto que entraña, por la alegría que procura  (Raimundo Dinello).

La primera referencia sobre juegos que existe es del año 3000 a.C. en Mesopotamia. El juego de Senet, cuya referencia conocida más antigua está pintada en un muro de la tumba de Hesy, durante la III dinastía egipcia (c. 2650 a. C.) junto con el Oware y el Juego real de Ur, son considerados los juegos de mesa más antiguos del mundo.

Etimológicamente, los investigadores refieren que la palabra juego procede de dos vocablos en latín: “iocum y ludus-ludere” ambos hacen referencia a broma, diversión, chiste, y se suelen usar indistintamente junto con la expresión actividad lúdica.

Es imposible hablar del ser humano sin hablar de juego. Así lo define ya Johan Huizinga en su libro Homo Ludens (El Hombre que juega), definiendo la humanidad como la persona que juega, la persona abierta al misterio y a la belleza. «El juego es una acción u ocupación libre, que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tiene fin en sí misma y va acompañada de un sentimiento de tensión y alegría y de la conciencia de —ser de otro modo— que en la vida corriente.»

Para José María Cagigal el juego es “Una acción libre, espontánea, desinteresada e intrascendente que se efectúa en una limitación temporal y espacial de la vida habitual, conforme a determinadas reglas, establecidas o improvisadas y cuyo elemento informativo es la tensión”.

Friedrich Schiller sostiene que el hombre sólo es verdaderamente humano cuando juega. Muchos animales juegan durante su formación, pero el ser humano juega durante toda la vida. Así que es el juego lo que nos hace verdaderamente humanos.

¿Porqué es importante el juego para los niños?

El juego es crítico para que los niños aprendan habilidades esenciales para la vida que no se pueden enseñar de una forma más estructurada o formal. El juego implica a menudo imitar a los adultos: su trabajo, sus papeles, la forma en que interactúan.

Los niños aprenden habilidades físicas, mentales, sociales y emocionales:

  • Desarrolla la correcta coordinación de las distintas partes del cuerpo y las capacidades motoras
  • Ayuda a descubrir nuevas sensaciones
  • Estimula la capacidad de razonamiento
  • Incentiva a la imaginación y la creatividad
  • Ayuda a desarrollar el lenguaje
  • Enseña a relacionarse con los demás: comunicación verbal, lenguaje corporal
  • A ser empático, educativo, amable, fuerte, generoso
  • Enseña a tratar con personas difíciles y conocer los límites
  • Ayuda a sentirse parte de algo más grande que uno mismo, a cooperar, a trabajar en equipo
  • Enseña cómo satisfacer las propias necesidades sin quebrantar las necesidades de los demás
  • Desarrolla la curiosidad, creatividad y resolución de problemas
  • Desarrolla la responsabilidad y el autocontrol
  • Supone la oportunidad de expresar opiniones y sentimientos y exteriorizar miedos, angustias y preocupaciones
  • Fomenta la participación y la cooperación con los demás
  • Ayuda a expresarse de manera libre y liberar tensiones
  • Aumenta la autoestima y al desarrollo de la personalidad
  • Proporciona alegría, placer y satisfacción
  • Estimula el afán de conquista y de superación personal
  • Favorece la interiorización de normas y pautas de comportamiento social

La transición del juego solitario a la simulación social es un sello distintivo del período preescolar, que refleja el desarrollo cognitivo y lingüístico social relativamente sofisticado… porque el juego social pretendido implica:

  • la comunicación y la coordinación del significado abstracto entre las personas
  • la posibilidad de ambigüedad
  • el posterior desglose de la interacción social en torno a un tema simulado

Según la teoría de la mente, con el juego simbólico social, los niños se preocupan por las intenciones y creencias de los demás.

Los beneficios del juego para adultos

El juego no es sólo esencial para los niños; puede ser una fuente importante de relajación y estimulación para adultos también. Jugar con su pareja romántica, amigos, compañeros de trabajo, mascotas y niños es una manera segura (y divertida) de alimentar su imaginación, creatividad, habilidades para resolver problemas y bienestar emocional.

  • El juego adulto es un tiempo para olvidarse del trabajo y de los compromisos, y ser social de una manera no estructurada y creativa
  • El juego puede agregar alegría a la vida
  • Aliviar el estrés y la depresión
  • Mejorar la función cerebral
  • Estimular la mente y estimular la creatividad
  • Mejorar la capacidad de adaptación y de resolución de problemas
  • Mejorar las relaciones y su conexión con los demás: empatía, compasión, confianza, intimidad
  • Mantenerse joven y enérgico e incluso mejorar la resistencia a enfermar
  • Facilitar el aprendizaje
  • Conseguir que el trabajo sea más productivo y placentero.

Otras visiones sobre el juego

Para Martine Mauriras-Bousquet el juego es una actitud existencial, una manera particular de abordar la vida que se puede aplicar a todo, sin que corresponda a nada en particular. Una actitud libre delante de la vida, capaz de disfrutarla, independientemente de la realidad que nos haya tocado vivir; una actitud agradecida, positiva, con sentido del humor…

Para Roger Caillois el juego es una actividad que se caracteriza por ser libre, separada de la realidad, incierta, improductiva, reglamentada y ficticia.
Caillois hace una clasificación primaria de los juegos, en donde existen sólo dos categorías:

  • Paidia: actividades relacionadas a la diversión, con improvisación, llenas de fantasía, comúnmente conocidas como el juego de los niños
  • Ludus: actividades con dificultad para llegar al resultado final, conllevan ingenio, habilidad, destreza, paciencia. Tienen reglas más complejas.

Establece otras subcategorías relacionadas con el predominio de la competencia, azar, simulacro o vértigo:

  • Agon (competencia): Son juegos que aparecen como una lucha. Ejemplos: futbol, ajedrez.
  • Alea (suerte): En estos los participantes quedan en igualdad absoluta de condiciones frente al azar. Ejemplos: Los dados, lanzar una moneda al aire.
  • Mimicry (simulacro): El sujeto juega a creer, a hacerse creer o hacer creer a los demás que es distinto de sí mismo. Ejemplos: la representación teatral y la interpretación dramática.
  • Ilinx (vértigo): Consisten en un intento de romper la estabilidad de la percepción y de infligir una especie de pánico o aturdimiento. Ejemplos: dar vueltas, Six Flags, juegos mecánicos.

El juego como un derecho de la infancia

Según Martha Nussbaum el juego, poder reír, jugar y disfrutar es una de las capacidades humanas básicas (ver la segunda parte de nuestro artículo sobre La necesidad y el deseo).

Max Neef y sus colaboradores en sus trabajos sobre las necesidades humanas describen el ocio como una de las que permiten al individuo:

  • Ser: Curiosidad, receptividad, imaginación, despreocupación, humor, tranquilidad, sensualidad
  • Tener: Juegos, espectáculos, fiestas, calma
  • Hacer: Divagar, abstraerse, soñar, añorar, fantasear, evocar, relajarse, divertirse, jugar
  • Estar: Privacidad, intimidad, espacios de encuentro, tiempo libre, ambientes, paisajes

Jugar es un derecho, fundamentalmente, porque la vida infantil no puede concebirse sin juego. Jugar es la principal actividad de la infancia y responde a la necesidad de niños y niñas de mirar, tocar, curiosear, experimentar, inventar, imaginar, aprender, expresar, comunicar, crear, soñar…Es ese impulso primario que nos empuja desde la infancia a descubrir, explorar, dominar y querer el mundo que nos rodea, posibilitando un sano y armonioso crecimiento del cuerpo, la inteligencia, la afectividad, la creatividad y la sociabilidad. Jugar es una de las fuentes más importante de progreso y aprendizaje. El derecho a jugar fue reconocido por primera vez, el 20 de noviembre de 1959, momento en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba la Declaración de los Derechos del Niño.

El derecho al juego se define en el artículo 31 de la Convención sobre los derechos del Niño como “Los Estados Partes reconocen el derecho del niño y la niña al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes.”

En el artículo 30 del nuevo código de la Infancia y la Adolescencia presenta el derecho al juego de la siguiente forma: “Los niños, las niñas y adolescentes tienen derecho al descanso, esparcimiento y al juego y demás actividades recreativas propias de su ciclo vital y a participar en la vida cultural y las artes”. Se propone así el juego como parte sustantiva del desarrollo integral del niño y la niña y se reconoce la importancia de ejercerlo.

 

Si queréis saber más…

 

Huizinga, J. (1938/2008). Homo ludens. Madrid: Alianza Editorial.

https://www.casadellibro.com/libro-homo-ludens/9788420663784/614067

Marín, I., Penon, S. y Martínez, M. (2008). El placer de jugar. Aprende y diviértete con tus hijos. Barcelona: Ediciones CEAC.

Mauriras-Bousquet, M. (1991). Puro apetito de vivir. Correo de la UNESCO, 157, 13-17.

Pérez Alonso-Geta, P. (1994). Valores y estilos de vida de los niños españoles. El juguete en su categoría social. Valencia: FEJU.

Schiller, F. (1793/1990). Kallias. Cartas sobre la educación estética del hombre. Barcelona:  Anthropos.

Wallon, H. (1941/2000). La evolución psicológica del niño. Barcelona: Editorial Crítica.

Cagigal, J. M. (1996) Obras selectas (Vol. I). Cádiz. Comité Olímpico Español.

Maturana, H., Verden-Zöller, G. (1993) Amor y juego: fundamentos olvidados de lo humano. Santiago. J. C. Sáez.

 

Otras páginas web de interés en el tema:

https://www.immamarin.com/2012/10/por-que-el-juego-es-imprescindible-para-el-ser-humano/

https://jugaresunderecho.org/es/juego-y-humanidad

http://arquitecturatallercuatro.blogspot.com.es/2013/04/juego-e-identidad.html