Psicología de la música

La psicología de la música se refiere al comportamiento de las personas producido o modificado por la fuerza emocional de la música.

Los enfoques de la psicología de la música son múltiples, desde la teoría musical, la musicología, la neuropsicología, la psicología social, la psicología de la educación, la psicobiología,… Además, la psicología de la música y la musicología están emparentadas con los estudios de historia (arqueología y prehistoria), culturas, etnología y antropología, sociología, filosofía (estética y semiótica), acústica y psicoacústica, ciencias de la información y matemáticas.

musicESP

La música ha estado presente en todas las sociedades humanas desde los inicios de los tiempos. Pitágoras relacionó la música con las matemáticas y con el universo. Aristóteles consideraba que la música influía en los estados anímicos de las personas y que tenía beneficios y usos en la educación, en la purificación y en el estado de reposo. Platón aconsejaba la música para combatir la angustia, el miedo y el terror y conseguir un estado de serenidad.

Hasta la Edad Media la música se asoció con la divinidad y su papel mediador entre Dios, la naturaleza y el hombre. En el siglo XVI destacó el médico Ambroise Paré, que asociaba a la música la capacidad de mitigar el dolor de ciertas dolencias.

Las variaciones de Goldberg, compuestas por Johann Sebastian Bach por encargo del conde Kaiserling para evitar noches de insomnio, se usan hoy para calmar y serenar cuerpos y mentes.

En el siglo XIX se iniciaron investigaciones científicas sobre la aplicación de la música al tratamiento de enfermedades mentales. También se estudió su influencia en las emociones y sus efectos fisiológicos como respuestas en el ritmo cardíaco, la circulación sanguínea y la respiración.

Hoy los científicos confirman que el oído es el más cualificado de los estímulos sensoriales cerebrales. De éstos el 20% corresponden a la vista, el 30% al gusto, olfato y tacto y el 50% corresponden al oído, que despierta e impulsa al cerebro, además de protegerlo contra el deterioro.

El recorrido del sonido (de la música) a través del cuerpo humano nos ayuda a explicar su impacto. Una vez realizado el recorrido por el sistema auditivo (pabellón auditivo, conducto auditivo externo, huesecillos, ventana oval, cóclea –membrana basilar–, nervio coclear, nervio vestibulococlear y conducto auditivo interno) la información sonora pasa al tronco encefálico y de este al tálamo, la amígdala y finalmente a la corteza auditiva.

En el tronco encefálico se realizan:

  • La detección del tono, el ritmo y los patrones acústicos del sonido percibido
  • La localización del foco sonoro
  • Se disparan las primeras respuestas autónomas corporales: sincronización del ritmo con el movimiento corporal y sincronización del ritmo con el sistema respiratorio
  • Se activan los sistemas de atención y de memoria: excitación de la corteza cerebral a través del sistema norandrenérgico para aumentar la atención y de los mecanismos de memoria a través del sistema colinérgico. La serotonina interviene en la regulación de los impulsos que pueden generar la liberación de acetilcolina (neurotransmisor que regula la actividad sináptica) y de noradrenalina (neurotransmisor que facilita la atención y la capacidad de aprendizaje).

A continuación los potenciales de acción se transmiten al tálamo, que decide qué información se dirige hacia la amígdala y a las áreas corticales.

En la amígdala se produce:

  • La evaluación del contenido emocional de la información sonora percibida
  • La gestión de los recursos emocionales necesarios a través del sistema autónomo y el hipotálamo
  • El almacenaje en la memoria de la información sonora percibida a través del hipocampo

Finalmente, los potenciales de acción llegan a la corteza auditiva donde son transformados en la percepción o sensación musical fina (tono, melodía, ritmo), fenómeno todavía no explicado por la neurociencia.

La corteza auditiva mantiene conexiones asociativas con otras áreas cerebrales y conjuntamente todas ellas integran la audición con otras modalidades sensoriales: visual, táctil, gustativa i olfativa y con funciones superiores: memoria, imaginación, emociones, cognición.

La música activa virtualmente todas las regiones cerebrales descritas por los neurocientíficos, tanto en los centros cognitivos superiores del cerebro como en los más primitivos como el tronco encefálico y el cerebelo. Los lóbulos frontales implicados en la planificación, la motivación y la formación de expectativas se activan mediante la escucha musical, al igual que las redes responsables de la memoria, las asociaciones y los sistemas atencionales. La música causa actividad en el sistema de activación reticular, un circuito cerebral asociado con el sistema nervioso autónomo y puede producir reacciones físicas como sudoración, excitación sexual y escalofríos en la columna vertebral. Los estudios de laboratorio también han demostrado que la música puede cambiar:

  • El ritmo cardíaco
  • La respiración
  • La presión sanguínea
  • El volumen de pulso sanguíneo
  • Las ondas cerebrales
  • La respuesta galvánica de la piel
  • Los niveles neuroquímicos de dopamina, adrenalina, norepinefrina y serotonina.

La percepción de música agradable activa algunas de las mismas áreas del cerebro que se estimulan con el consumo de drogas, comidas placenteras o la práctica de sexo. Por ejemplo, la ingesta de cocaína activa el núcleo accumbens, el tálamo, la ínsula, el hipocampo y la amígdala.  Al comer chocolate se activan la ínsula, la corteza orbitofrontal y la región debajo del cuerpo calloso.

Respuestas emocionales a la música

La relación entre música y emociones es evidente para algunos investigadores (Juslin y Sloboda, 2001)

Sin embargo, la aparente capacidad de la música para inducir emociones fuertes es un misterio que ha fascinado tanto a expertos como a laicos al menos desde la antigua Grecia. “¿Cómo los sonidos, que son, después de todo, sólo sonidos, tienen el poder de mover tan profundamente a los involucrados con ellos?” Explicar este mecanismo es importante, puesto que la música ya se utiliza en varias aplicaciones que presumen de su efectividad en la inducción de emociones, como la música de cine, el marketing y la terapia.

Hay autores que sostienen que para entender el impacto de la música en las emociones deben considerarse algunos mecanismos subyacentes. Específicamente, los seis mecanismos siguientes:

  • Reflejos del tronco cerebral: alguna de las características acústicas de la música son consideradas por el tronco cerebral como señales de un evento potencialmente importante y urgente (sonidos súbitos, fuertes, disonantes o que presentan patrones temporales rápidos que inducen excitación o desagrado)
  • Condicionamiento evaluativo: el estímulo inducido por una pieza de música fue asociado repetidamente en el tiempo con un evento positivo o negativo.
  • Contagio emocional: la música tiene una expresión emocional que es imitada por el oyente induciendo la misma emoción en su cerebro.
  • Imágenes visuales: la música evoca imágenes visuales que a su vez producen emociones en el oyente por la estrecha interacción entre música e imágenes.
  • Memoria episódica: la música evoca un recuerdo de un evento particular en la vida del oyente. Ejemplo: “Cariño, está sonando nuestra canción”
  • Expectativa musical: Se induce una emoción en el oyente porque una característica específica de la música, contradice, viola, retrasa, sorprende o confirma las expectativas del oyente acerca de la continuación de la música.

Hace solamente un par de años (ver bibliografía al final) neurocientíficos del MIT han identificado una población neural en el córtex auditivo humano que responde de manera selectiva a los sonidos clasificados como música, pero no al habla o a otros sonidos ambientales.

Música, aprendizaje y salud

Escuchar música mientras se aprende una nueva habilidad física puede ayudar a aumentar la conectividad (en el tracto de la sustancia blanca) que une las regiones auditivas y motoras del cerebro, según un nuevo estudio de la Universidad de Edimburgo (ver bibliografía al final).

La musicoterapia, según la WFMT es capaz de mejorar nuestra salud física y psicológica además de promover y facilitar la comunicación, el aprendizaje, la movilización, la expresión, la organización u otros objetivos terapéuticos. Algunos de los factores que podrían explicar la efectividad de la musicoterapia son:

  1. Factor atencional: La música tiene la capacidad de atraer nuestra atención de manera más potente que otros estímulos sensitivos.
  2. Factor emocional: La música es capaz de modular emociones y de provocar en nosotros respuestas emocionales, implicando áreas corticales y subcorticales.
  3. Factor cognitivo. La música, como entidad neurocognitiva, conlleva diversas funciones cognitivas en su procesamiento. Este factor implica la memoria asociada a la música (codificación, almacenamiento y recuperación) y a los diversos aspectos implicados en el análisis de la música.
  4. Factor motor-conductual. La música es capaz de evocar patrones de movimiento incluso de manera inconsciente.
  5. Factor interpersonal: La música implica comunicación y, como tal, se puede emplear para entrenar habilidades de comunicación no verbal.

 

Si queréis saber más…

 

Juslin, P.N. y Västfjäll, D. (2008) Emotional responses to music: The need to consider underlying mechanisms. Behavioral and Brain Sciences (2008), 31.

http://nemcog.smusic.nyu.edu/docs/JuslinBBSTargetArticle.pdf

Scherer, K.R. y Zentner, M.R. (2001) Emotional effects of music: production rules. Juslin, P.N. & Sloboda, J.A. (Ed.) (2001) Music and emotion: theory and research. Oxford; New York: Oxford University Press.

Norman-Haignere,. S. et al. (2015) Distinct Cortical Pathways for Music and Speech Revealed by Hypothesis-Free Voxel Decomposition. Neuron 88. December 16, 2015. Elsevier Inc.

http://www.cell.com/neuron/pdf/S0896-6273(15)01071-5.pdf

Deutsch, D. (1982) The Psychology of Music. Academic Press Inc.

https://www.amazon.es/Psychology-Music-Dr-Diana-Deutsch/dp/0122135628

Serra, M. y Jauset, J.A. (2016) La música y su influencia en la educación, las emociones y la salud. Encuesta a Psicólogos. Sinfonía Virtual. Ed. 31 Verano 2016.

http://www.sinfoniavirtual.com/revista/031/encpsic.pdf

Lacárcel, J. (2003) Psicología de la música y emoción musical. Educatio nº 20-21. Diciembre 2003.

http://bicentenariotalagante.cl/archivos/wp-content/uploads/2015/05/Psicolog%C3%ADa-musical.pdf

 

Otros documentos y páginas webs de interés en el tema:

https://elpais.com/elpais/2015/08/31/ciencia/1441020979_017115.html

http://news.mit.edu/2015/neural-population-music-brain-1216

http://neurosciencenews.com/music-learning-brain-structure-7037/

http://www.ibrarian.net/navon/paper/What_is_Music_Psychology_.pdf?paperid=13609362.

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19279238

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15709930

http://www.scielo.br/pdf/dn/v4n4/1980-5764-dn-4-04-00277.pdf